La Redacción.
La palabra Redacción hace referencia a la acción y efecto de redactar (poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad). La misma requiere de coherencia y cohesión textual. Dado que el orden de las palabras dentro de una oración puede modificar la intención del autor, es necesario que el redactor organice en su mente las ideas que desea plasmar.
Una vez concretada esta organización mental, se identifiquen las ideas principales y secundarias, para que a la hora de redactar aparezcan en orden y de acuerdo a la importancia de cada una. Ya se menciono en la entrada anterior que si el autor no logra ordenar de manera lógica y cuidada su texto, el escrito carecerá de interés para el lector.
Cabe destacar que una redacción es una composición escrita sobre algún tema. Esta aceptación del concepto suele ser utilizada en los centros educativos, donde la redacción constituye un ejercicio o práctica que debe llevar a cabo un estudiante, pero aplica a todo nivel.
De forma resumida y objetiva, la redacción consta de tres partes.
Introducción.
Desarrollo.
Conclusión.
Tipos de redacción de textos
Redacción informal. La que hacen los particulares en relación a sus amistades, contactos, familiares o incluso a sí mismos en forma de diarios. ...
Redacción académica. ...
Redacción técnica. ...
Redacción de cartas. ...
Redacción periodística. ...
Redacción administrativa. ...
Redacción literaria. ...
Redacción publicitaria.
Técnicas de redacción:
– Ortografía: Visualizar las palabras que se presentan. Descubrir semejanzas. Añadir grupalmente, palabras semejantes a las presentadas considerando su correcta escritura.
– Puntuación: La idea del texto se pierde por la ausencia o exceso de signos de puntuación. El uso correcto es indispensable para darle el verdadero sentido al texto.
– Sencillez: Tomar en cuenta que se escribe para los demás, no para uno mismo. Por ello, utilizar palabras de dominio común facilita aún más la comprensión del texto para el lector y la redacción para el autor. Hay que cuidar de no dar apariencia de ignorante o de abusar de erudito con palabras rebuscadas.
– La cohesión: La cohesión permite apreciar en conjunto las oraciones vinculadas mediante los elementos que pautan las relaciones semánticas. La coherencia establece cuál es la información permanente que se ha podido comunicar y cómo se ha de hacer.
– Evitar la redundancia: Si el texto es muy largo se pierde el interés por parte del lector, a veces menos es mas.
– El ritmo: Le confiere movimiento, vida, debe ser motivador y sugerente. Varía mucho según el tipo de escrito, pero en principio suele ser muy homogéneo en un mismo texto.
Una vez concretada esta organización mental, se identifiquen las ideas principales y secundarias, para que a la hora de redactar aparezcan en orden y de acuerdo a la importancia de cada una. Ya se menciono en la entrada anterior que si el autor no logra ordenar de manera lógica y cuidada su texto, el escrito carecerá de interés para el lector.
Cabe destacar que una redacción es una composición escrita sobre algún tema. Esta aceptación del concepto suele ser utilizada en los centros educativos, donde la redacción constituye un ejercicio o práctica que debe llevar a cabo un estudiante, pero aplica a todo nivel.
De forma resumida y objetiva, la redacción consta de tres partes.
Introducción.
Desarrollo.
Conclusión.
Tipos de redacción de textos
Redacción informal. La que hacen los particulares en relación a sus amistades, contactos, familiares o incluso a sí mismos en forma de diarios. ...
Redacción académica. ...
Redacción técnica. ...
Redacción de cartas. ...
Redacción periodística. ...
Redacción administrativa. ...
Redacción literaria. ...
Redacción publicitaria.
Técnicas de redacción:
– Ortografía: Visualizar las palabras que se presentan. Descubrir semejanzas. Añadir grupalmente, palabras semejantes a las presentadas considerando su correcta escritura.
– Puntuación: La idea del texto se pierde por la ausencia o exceso de signos de puntuación. El uso correcto es indispensable para darle el verdadero sentido al texto.
– Sencillez: Tomar en cuenta que se escribe para los demás, no para uno mismo. Por ello, utilizar palabras de dominio común facilita aún más la comprensión del texto para el lector y la redacción para el autor. Hay que cuidar de no dar apariencia de ignorante o de abusar de erudito con palabras rebuscadas.
– La cohesión: La cohesión permite apreciar en conjunto las oraciones vinculadas mediante los elementos que pautan las relaciones semánticas. La coherencia establece cuál es la información permanente que se ha podido comunicar y cómo se ha de hacer.
– Evitar la redundancia: Si el texto es muy largo se pierde el interés por parte del lector, a veces menos es mas.
– El ritmo: Le confiere movimiento, vida, debe ser motivador y sugerente. Varía mucho según el tipo de escrito, pero en principio suele ser muy homogéneo en un mismo texto.



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